El crítico de arte Fernando Castro Borrego hace una valoración de la visión artística de César Manrique aplicada a su obra paisajística y generadora de espacios. El autor aborda los aspectos simbólicos de la obra espacial del artista en Lanzarote, como Jameos del Agua, Mirador del Río o el Restaurante El Diablo en Timanfaya, entre otras, desde diferentes enfoques. Analiza, en primer lugar, el pensamiento simbólico del artista lanzaroteño para pasar después a otros aspectos como lo local o lo universal, la antropología y el mito, la ecología o la política en la obra del artista. El autor sostiene que su vocación primordial siempre fue la espacial, la arquitectónica y se refiere a ella como “paisajes construidos” que tienen una coherencia arquitectónica sin haber estado sometido a una rigidez disciplinar y académica. Estos espacios arquitectónicos son una culminación de sus paisajes representados en su obra pictórica. Castro analiza la dimensión panteísta del artista lanzaroteño.