Texto del escaparate
La mujer de La Graciosa
siempre ha luchado en la vida
subiendo El Risco y bajando
para traer la comida.
A esta isla marinera
rostros cubiertos de sal,
brazos de acero y un alma
que siempre sabrá llevar
la ilusión de su trabajo
sobre las olas del mar.
Ellas arreglan las casas
con ilusión y alegría
porque ya se va acercando
el tan deseado día.








